A lo largo de los siglos, el arte ha sido un vehículo para comunicar experiencias, historias, además de ser una forma de expresión de la identidad, de una persona o de una cultura.Actualmente, la comunidad LGBTQI+ poco a poco va ganando mayor visibilidad y siendo más aceptada. Desde el siglo XX hasta la actualidad, varios artistas han utilizado el arte como medio de expresión para provocar un cambio en la percepción social. Descubre en este artículo a siete artistas que concibieron, a través de su identidad y producción artística, un aumento de la visibilidad y liberación de la comunidad LGBTQI+.
norteEn las últimas décadas, los artistas visuales han trabajado insistentemente sobre la identidad, el cuerpo, el género y la sexualidad, siendo su trabajo central para el desarrollo del pensamiento crítico de los espectadores. A partir de representaciones icónicas de diferentes periodos históricos, entenderemos cómo cuerpo desnudo y la sexualidad está moldeada y definida por estos diversos factores.
El elemento visual del color se utiliza para crear la atmósfera de una obra de arte, ya que estimula nuestras emociones y percepciones. Así, nos ofrecen respuestas dispares como armonía o conflicto, calor o frío, debido a la combinación de pigmentos: un azul puede ser cálido o frío, según la composición (puede tender más al amarillo o al verde). Se trata de un recorrido por el uso del color, que se inicia a principios del siglo XIX y se detiene en varios momentos, hasta la actualidad.
En una ruta construida entre Portugal y el Reino Unido, Paula Rego se afirma como uno de los nombres más importantes del arte contemporáneo internacional.
La Anunciación, la Natividad y la Adoración son tres de los temas más representativos y representados de la iconografía cristiana.
En 2002, también Paula Rego abordaría estos temas en una serie de ocho lienzos encargados por el entonces presidente de la República Jorge Sampaio para la capilla del Palacio de Belém. En los tres cuadros con los que inicia el Ciclo de la Vida de la Virgen María, la artista portuguesa rompe con los convencionalismos dejándonos un retrato de la madre de Cristo como mujer.